Arrancó el receso invernal y El Calafate le pone el pecho: el sector turístico resiste con promociones, nieve y una ciudad que no cierra aunque el frío apriete

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Con el inicio de las vacaciones de invierno, los primeros contingentes de visitantes comenzaron a llegar a la villa turística. El sector hotelero y gastronómico, golpeado por el desplome de frecuencias aéreas revelado semanas atrás, responde con creatividad: promociones, actividades de nieve y una apuesta decidida al turismo regional para mantener las puertas abiertas en el invierno más exigente de los últimos años.

El receso invernal llegó y con él, la prueba más importante para la economía calafateña de esta temporada baja. Después de semanas de datos preocupantes —el desplome del 19,6% en los aterrizajes de mayo, el peor registro de la pospandemia, y apenas 104 vuelos programados para junio— la villa turística enfrenta el primer día de las vacaciones de invierno con una mezcla de expectativa contenida y voluntad de no quedarse quieta.

Los primeros contingentes de viajeros comenzaron a ingresar. El aeropuerto internacional Comandante Armando Tola recibió vuelos matutinos con ocupación que, según las primeras impresiones del sector, supera lo registrado en junio. La Ruta 11 hacia el Glaciar Perito Moreno, aunque bajo vigilancia vial por el hielo, ya muestra el movimiento característico de la semana de vacaciones: remises, combis y vehículos particulares con equipaje en el techo que vienen del sur, del norte y de Buenos Aires.

El panorama tiene matices. Esplendor El Calafate by Wyndham reabrió el 1 de julio y, por primera vez en su historia, permanece operativo durante la temporada de invierno, reduciendo su período de cierre anual de tres meses a solo uno. La decisión no es cosmética: responde a una lectura concreta del mercado. «La decisión de reducir el período de cierre responde a la expectativa de captar la demanda de las vacaciones de invierno, un momento en el que El Calafate recibe una cantidad significativa de visitantes», explicó Diego Coll Benegas, CEO de Turismo Doss. No es el único establecimiento que ajustó su esquema de apertura para no perderse la temporada.


LO QUE EL INVIERNO TIENE PARA OFRECER: MÁS DE LO QUE PARECE

El argumento más poderoso que El Calafate tiene para este receso invernal no es el precio —aunque el invierno ahorra hasta un 45% en el costo total del viaje frente a un mismo itinerario hecho en enero— sino la experiencia. El Glaciar Perito Moreno en julio no es el glaciar de las fotos de verano: es algo diferente y, para muchos visitantes, superior. Las cornisas del frente acumulan nieve fresca, el contraste entre el azul profundo del hielo y el blanco reciente genera imágenes que ninguna cámara puede hacer justicia, y las pasarelas, con grupos de diez o quince personas en lugar de los cuarenta o sesenta del verano, ofrecen una experiencia de una intimidad que el turismo masivo destruyó en otros destinos del mundo.

El invierno patagónico presenta temperaturas bajo cero por las noches con máximas de alrededor de 5°C durante el día, y una de sus grandes ventajas es que los vientos disminuyen considerablemente respecto al verano, lo que hace que el frío sea más tolerable y los días de excursión más agradables.

Las actividades de nieve disponibles este receso —caminatas con grampones, recorridos en 4×4 por los alrededores, avistaje de fauna en la estepa helada y los clásicos circuitos de navegación que operan todo el año— completan una propuesta que, sin el glamour del verano, tiene algo que ese verano no puede ofrecer: silencio, espacio y la sensación de que el lugar te pertenece.

El receso invernal 2026 arrancó. La villa está abierta, el glaciar no cierra y el sector turístico calafateño vuelve a demostrar que la mejor respuesta a las dificultades es seguir parado.

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