Entre sabores al disco, ópera y canciones del mundo, la soprano ofreció una velada íntima e interactiva en Isabel Cocina al Disco, conectando de manera única con el público calafateño y los visitantes extranjeros.
Hay noches en las que la gastronomía y la música se maridan de una forma inolvidable. Eso fue exactamente lo que ocurrió este sábado por la noche en las instalaciones de Isabel Cocina al Disco, donde el público calafateño y comensales llegados de distintas partes del mundo disfrutaron de una velada cultural diferente, de la mano de la soprano Jessica Bianco.
La artista, de visita por el destino para reencontrarse con amigos y conocer las maravillas naturales de la zona, transformó el salón en un escenario cálido y participativo. Entre plato y plato de buena comida típica, la intérprete fue desplegando la enorme versatilidad de su registro vocal.



De la interpretación de ópera a la complicidad con las mesas
El recorrido musical abarcó desde exigentes obras y piezas clásicas hasta tangos, boleros y temas de comedia musical. Sin embargo, el sello distintivo de la noche fue la cercanía: Bianco no se limitó a cantar, sino que interactuó en todo momento con la gente, dialogando entre canción y canción, contando anécdotas y logrando que tanto los vecinos de la ciudad como los turistas extranjeros se sintieran parte de la función.
«Vine a conocer Calafate y, de paso, que Calafate también me conozca», había prometido la artista. Cumplió con creces: regaló una velada disfrutable, llena de emoción y complicidad, de esas que quedan guardadas en la memoria de la vida nocturna de nuestra ciudad.



