Un informe de la Secretaría de Trabajo revela un cambio estructural en el mapa laboral: cae el trabajo en relación de dependencia mientras el cuentapropismo y la informalidad sostienen la ocupación.

El mercado de trabajo argentino consolida una profunda transformación en su fisonomía estructural. De acuerdo con el último informe de indicadores laborales publicado por la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, se registró una marcada contracción en el número de asalariados registrados en el sector privado, en paralelo a un incremento sostenido en las altas de trabajadores bajo el régimen de Monotributo y Monotributo Social.
Los datos confirman que las empresas locales han ralentizado las contrataciones formales tradicionales, empujando a una porción significativa de la población activa hacia el cuentapropismo, la prestación de servicios independientes o el pluriempleo para sostener los ingresos familiares ante la escalada inflacionaria.
Radiografía de un mapa laboral que se precariza
El relevamiento oficial expone con claridad la divergencia entre las distintas modalidades de ocupación:
Caída del empleo asalariado privado: Se encadenaron varios meses de variación interanual negativa en la dotación de personal de las empresas, con un impacto más severo en sectores clave como la construcción, la industria manufacturera y el comercio minorista.
Auge del Monotributo: El universo de aportantes al régimen simplificado experimentó una suba superior al 6% interanual. Este fenómeno responde tanto al crecimiento de emprendimientos de subsistencia como a la generalización de la contratación de profesionales independientes para cubrir puestos que antes eran de relación de dependencia.
Estancamiento del empleo público: El sector estatal, que históricamente funcionó como amortiguador del desempleo en las provincias, muestra variaciones neutras o contractivas debido a los planes de ordenamiento fiscal y restricción del gasto corriente aplicados en diversos distritos del país.
Expertos en el área sociolaboral advierten que este desplazamiento hacia el cuentapropismo erosiona la base de aportes al sistema previsional y de obras sociales, debilitando la red de seguridad social a largo plazo y reduciendo los niveles de estabilidad económica de los hogares de clase media y baja.



