El cantautor guatemalteco, uno de los artistas en español más convocantes del continente, aterrizó este martes en el Aeropuerto Internacional de El Calafate alrededor de las 15:00. Viene de recorrer distintos destinos patagónicos y eligió la villa para descansar antes de retomar una agenda de shows que lo llevará a Chile y Perú. Su visita confirma algo que los calafateños ya saben: en el mundo hay pocas experiencias que reemplacen a la Patagonia.
La llegada
El cantante guatemalteco Ricardo Arjona llegó este martes a El Calafate para disfrutar de unos días de descanso en la Patagonia argentina, en medio de una pausa en sus actividades profesionales. Aterrizó alrededor de las 15:00 en el Aeropuerto Internacional de El Calafate a bordo de un vuelo privado, generando sorpresa entre vecinos y turistas que se encontraban en la terminal aérea.
El músico eligió el sur argentino para pasar unos días de tranquilidad junto a su familia antes de retomar sus compromisos laborales. La Patagonia no es una escala de paso para Arjona: venía de recorrer distintos destinos de la región, con una estadía previa en Bariloche.
Quién es Arjona y qué lo trae por aquí
Ricardo Arjona es uno de los cantautores de habla hispana con mayor presencia de público en el continente. Con más de treinta años de carrera, ha llenado estadios en toda América y España con un estilo que mezcla pop, bolero y reflexión existencial. Tiene el récord de 32 presentaciones en el Movistar Arena de Chile, cifra que lo consagra como uno de los artistas más convocantes del país trasandino. Actualmente se encuentra en plena gira latinoamericana y tiene compromisos de shows confirmados en Chile —a partir del 5 de junio— y Perú.
Antes de volver al trabajo, eligió El Calafate.

El Calafate, refugio de las grandes figuras
No es la primera vez que una figura de escala internacional elige la villa turística patagónica como destino de descanso. El Calafate ofrece algo difícil de encontrar en otras latitudes: una experiencia paisajística sin igual, escala humana, privacidad y la distancia suficiente del ruido mediático para que una persona famosa pueda, simplemente, descansar.
En plena temporada baja, con el invierno instalado y el pueblo en ritmo local, El Calafate se convierte en exactamente eso: un refugio.



