La persistente ola polar que azota el oeste santacruceño dejó esta madrugada su marca más concreta: cañerías troncales y conexiones domiciliarias de agua potable congeladas en la villa cordillerana. El personal de SPSE trabaja contrarreloj para restablecer el servicio. Pero el frío solo terminó de revelar lo que los vecinos denuncian hace años: la falta de inversión estructural no aguanta otro invierno.
El Chaltén amaneció este jueves bajo el peso del frío más severo de la temporada. Con temperaturas que perforaron los -14°C de sensación térmica durante la madrugada, la ola polar que viene castigando la Patagonia occidental desde hace días cobró su factura más inmediata: el congelamiento de cañerías troncales y conexiones domiciliarias de la red de agua potable en la villa cordillerana.
Personal de Servicios Públicos Sociedad del Estado (SPSE) trabaja desde temprano con equipamiento térmico para descongelar las líneas afectadas y evitar que lo que hoy es una interrupción parcial del servicio derive en un desabastecimiento generalizado. En pleno invierno, con los establecimientos de temporada baja y los pocos vecinos que residen permanentemente dependiendo de esa red, cada hora sin agua es una emergencia.
Se ha emitido un nivel de alerta amarilla para varias regiones, incluyendo El Chaltén, el Glaciar Perito Moreno y el Parque Nacional Perito Moreno. Las autoridades advierten que el congelamiento puede causar fisuras en las tuberías, ya que estas no poseen la elasticidad suficiente para soportar la presión del agua al expandirse.
Una intensa masa de aire polar provocó temperaturas extremadamente bajas durante la semana, con heladas generalizadas y valores que descendieron hasta los -15°C en sectores del oeste provincial. En El Chaltén, las temperaturas mínimas oscilaron entre -10°C y -5°C, manteniendo condiciones de congelamiento severo.




