Normalizado el suministro, el debate se traslada a los bolsillos. Los damnificados por la cadena de frío perdida y el lucro cesante tienen derechos concretos y vías legales disponibles.
Cuando el suministro eléctrico se corta sin aviso y se extiende por horas, el daño más visible es el inmediato: la mercadería que se pierde, los equipos que no responden al restablecer la corriente, la jornada comercial que se evapora junto con los clientes que no pudieron ser atendidos. Pero hay otro daño que muchos vecinos y comerciantes no saben cómo perseguir: el que se puede reclamar formalmente ante los entes reguladores y que, si se documenta bien desde el primer momento, tiene posibilidades reales de derivar en una compensación.
En El Calafate, el prestador del servicio eléctrico es SPSE (Servicios Públicos Sociedad del Estado), ente regulado por la Subsecretaría de Energía de la Provincia de Santa Cruz. Es ante esos organismos donde se inicia cualquier reclamo formal por daños derivados de interrupciones no programadas del servicio.
PASO A PASO: CÓMO DOCUMENTAR LAS PÉRDIDAS
El primer paso es siempre el registro. Sin documentación, no hay reclamo.
Lo que hay que hacer desde el primer momento en que se produce el corte —o desde que se restablece el suministro y se constatan los daños:
1. Registrar el horario exacto del corte y del restablecimiento. Capturar pantallas del celular con la hora, anotar en papel si es necesario. El período sin servicio es el dato central del reclamo.
2. Fotografiar y filmar los daños. La cadena de frío perdida en freezers y heladeras debe ser fotografiada antes de tirar la mercadería. Las facturas o remitos de compra de esa mercadería son la prueba del valor de lo perdido. Los equipos eléctricos dañados por picos de tensión al restablecer el suministro deben ser evaluados por un técnico habilitado que emita un informe escrito.
3. Guardar toda la documentación comercial del día. Facturas emitidas, tickets de caja, reservas canceladas, pedidos no completados. El lucro cesante, lo que se dejó de ganar, es tan reclamable como el daño material directo, aunque más difícil de cuantificar y acreditar.
4. Pedir testimonio de vecinos o empleados. Un corte en plena jornada comercial tiene testigos. Sus datos de contacto pueden ser relevantes si el reclamo llega a instancias administrativas o judiciales.

UN CONSEJO PARA ANTES DEL PRÓXIMO CORTE
La mejor herramienta de reclamo se prepara antes del evento, no después. Los comerciantes gastronómicos y pequeños productores de El Calafate deberían tener actualizado un inventario valorizado de la mercadería en cámara, los manuales y facturas de los equipos eléctricos y un protocolo mínimo de actuación para los primeros minutos de cualquier corte no programado.
En una ciudad donde el suministro eléctrico enfrenta la presión adicional del invierno más duro del año y una infraestructura que no siempre responde a la demanda, estar preparados no es pesimismo. Es administración inteligente del riesgo.



