Las playas de Caleta Olivia y Comodoro Rivadavia amanecieron esta semana con un hallazgo que encendió las alertas: decenas de pingüinos muertos dispersos sobre la arena. El Centro Ambiental de Apoyo a la Ciencia y Ecología (Cadace) activó de manera preventiva el Protocolo de Gripe Aviar y notificó a los organismos provinciales y nacionales competentes. La causa aún no está confirmada, pero el antecedente de mortandades masivas en la fauna marina patagónica obliga a tomar precauciones desde el primer momento.
El Centro Ambiental de Apoyo a la Ciencia y Ecología (Cadace), con sede en Caleta Olivia, recibió las primeras denuncias antes del mediodía del miércoles: vecinos y grupos de monitoreo habían detectado ejemplares de pingüinos muertos recientemente en distintos puntos de la costa santacruceña, con casos reportados también en playas de Comodoro Rivadavia, en Chubut. Ante los hallazgos, se notificó de urgencia al Consejo Agrario Provincial, la Dirección de Fauna de la Provincia, el SENASA y los intendentes de las localidades afectadas, activando el Protocolo de Gripe Aviar.
Cadace subrayó que la activación del protocolo tiene carácter estrictamente preventivo: lo que aún no se sabe es qué mató a los pingüinos. No existe, al momento, un diagnóstico confirmado sobre las causas del fenómeno.
La mayor preocupación entre los especialistas radica en determinar si las muertes responden a un evento puntual y aislado o si existe una tendencia que podría comprometer el desarrollo de las numerosas colonias de pingüinos que habitan a lo largo de la costa argentina.
Qué es la gripe aviar y por qué preocupa en la Patagonia
La gripe aviar es una enfermedad infecciosa causada por el virus de influenza tipo A, en particular el subtipo H5N1 de alta patogenicidad. Los virus de la gripe aviar afectan principalmente a las aves silvestres y domésticas, siendo las especies migratorias —en particular las acuáticas— las que actúan como reservorio y diseminadoras del virus. La variante H5N1 que circula actualmente a escala global ha demostrado capacidad para afectar también a diversas especies de mamíferos terrestres y marinos.
Estudios recientes confirmaron la presencia del virus H5N1 en la costa occidental de la Antártida, afectando a poblaciones de pingüinos, lobos marinos y aves marinas, lo que evidencia la capacidad del virus de alcanzar incluso ecosistemas remotos y sensibles. La Patagonia, con su enorme diversidad de colonias costeras, no queda fuera de ese escenario.
El Ministerio de Salud de la Nación emitió una alerta epidemiológica en febrero de 2026 para reforzar la vigilancia tras la detección de nuevos focos de influenza aviar altamente patógena H5N1 en aves de traspatio y establecimientos avícolas, principalmente en Buenos Aires y la Ciudad Autónoma. Hasta el momento, no se confirmaron casos en humanos en Argentina.

El riesgo para las personas: bajo, pero no nulo
Con respecto al riesgo para la salud pública, el virus H5N1 tiene potencial zoonótico —es decir, puede en determinadas circunstancias pasar de animales a humanos— pero representa un riesgo bajo para la población en general. El riesgo es mayor para las personas que tienen contacto directo con animales infectados, ya sea por actividades laborales o recreativas.
Las autoridades sanitarias aclaran que no existe riesgo en el consumo de huevos, carne aviar ni productos derivados. No obstante, recomiendan evitar el contacto con aves enfermas o muertas.
Qué hacer si encontrás un ave muerta en la costa
Las recomendaciones de Cadace y SENASA para quienes recorren las playas patagónicas son precisas y taxativas:
- No tocar ni manipular el cuerpo del animal bajo ninguna circunstancia.
- No acercarse a aves muertas recientemente, aunque parezcan estar en buen estado.
- No pasear con mascotas sueltas en zonas donde haya aves muertas: perros y gatos pueden olfatear o morder los cuerpos y convertirse en vectores de transmisión.
- Los pescadores tienen una recomendación específica: revisar los alrededores antes de iniciar sus actividades habituales.
- Si se encuentra un pingüino u otra ave muerta, la indicación es tomar una fotografía con zoom —sin acercarse— y enviar la imagen junto con la ubicación exacta a Fundación Cadace para su seguimiento. El pedido incluye cualquier especie de ave hallada en la costa, no solo pingüinos.




