Con temperaturas que pueden caer varios grados bajo cero y vientos que potencian la sensación térmica, el invierno en El Calafate representa un riesgo real para perros y gatos. Veterinarios recomiendan una serie de cuidados básicos que pueden marcar la diferencia entre una mascota sana y una emergencia evitable.
El invierno patagónico no es un invierno cualquiera. En El Calafate, las temperaturas pueden descender varios grados bajo cero y el viento sur amplifica la sensación térmica de manera significativa. Para quienes viven con mascotas, esta época del año exige atención y cuidados que van más allá de lo habitual.
¿Sienten frío los animales?
Sí, y mucho. Perros y gatos, especialmente aquellos de pelo corto, tamaño pequeño, cachorros, adultos mayores o con enfermedades crónicas, son particularmente vulnerables a las bajas temperaturas. La hipotermia y las patas agrietadas o lastimadas por el hielo y la sal son las consultas más frecuentes en las clínicas veterinarias durante los meses de invierno.
Una señal de alarma fácil de identificar: si vos tenés frío afuera, tu mascota también.
Los cuidados esenciales durante el invierno
Refugio cálido y seco
El primer cuidado es el más básico y el más importante. Ningún perro o gato debería pasar la noche a la intemperie durante el invierno patagónico. Si el animal vive afuera, es fundamental contar con una casilla elevada del suelo, con techo impermeable, rellena de paja o manta seca y orientada de espaldas al viento. El interior tiene que ser lo suficientemente pequeño como para que el calor corporal del animal lo caliente, pero lo suficientemente grande como para que pueda darse vuelta con comodidad.
Para los animales que ya viven adentro, hay que prestar atención a las corrientes de aire, las superficies frías como pisos de cerámica o cemento, y las puertas que dan al exterior.

Los gatos, salvo excepciones, regulan mejor su temperatura y generalmente buscan solos los lugares más cálidos del hogar.
Las patas: la zona más expuesta
Las almohadillas de las patas son uno de los puntos más vulnerables al frío, al hielo y a la sal que se usa para derretir el hielo en las veredas. Esa sal puede irritar, agrietar y hasta intoxicar si el animal la lame. Después de cada salida al exterior se recomienda lavar las patas con agua tibia y secarlas bien.
Alimentación e hidratación
Durante el invierno, los animales que viven afuera o hacen actividad física gastan más energía para mantener su temperatura corporal. Puede ser necesario aumentar ligeramente la porción de alimento, especialmente en perros de trabajo o con mucha actividad. El agua también es fundamental: hay que controlar que no se congele y renovarla con frecuencia.
Actividad física: sí, pero con cabeza
El frío no es excusa para suprimir el ejercicio, pero sí para adaptarlo. Los paseos largos en días de viento fuerte o temperaturas muy bajas pueden ser contraproducentes, especialmente para razas pequeñas o animales mayores. Es mejor optar por salidas más cortas y frecuentes.
Un recordatorio especial para esta época
Antes de arrancar el motor del auto en las mañanas de invierno, golpeá el capó con la mano. Los gatos callejeros suelen refugiarse en el motor durante la noche buscando calor, y arrancar sin verificar puede tener consecuencias trágicas.
El invierno en la Patagonia es exigente para todos. Con atención y cuidados simples, las mascotas pueden atravesarlo sin problemas y seguir siendo los compañeros de siempre.



