El secreto en las rocas a orillas del lago: Punta Walichu, el refugio místico de los primeros calafateños

Más Leídos

A pocos minutos del centro de El Calafate, resiste un santuario arqueológico que guarda los trazos, los mitos y el arte de quienes habitaron la estepa hace miles de años. El día que el Perito Moreno casi pierde la vida allí y el valor de nuestra propia «cueva de las manos».

Por el Equipo de Redacción de Latitud 50

En estos días de invierno profundo, donde el viento descansa y el Lago Argentino se plancha como un espejo y silencio, la estepa calafateña parece detenerse en el tiempo. Pocos vecinos recuerdan que a solo 8 kilómetros de la Avenida del Libertador, bordeando la costa por la Ruta 11, se encuentra un portal hacia el pasado más remoto de nuestra tierra: Punta Walichu.

Fotografía: elcalafate.tur.ar

A menudo eclipsado por la imponencia de los glaciares o por la masividad de la Cueva de las Manos en el Río Pinturas, este alero rocoso de formación arenisca guarda el verdadero árbol genealógico de El Calafate. No es solo un paseo turístico de baja temporada; es un libro de historia a cielo abierto escrito con pigmentos naturales hace casi 4.000 años.

Lo que las rocas susurran: El arte y los mitos Tehueches

Para responder a la pregunta que muchos se hacen: sí, las pinturas están ahí y son un testimonio vivo. En las paredes de los aleros y cuevas de Punta Walichu se pueden observar improntas de manos (negativos y positivos), líneas, laberintos y siluetas que representan animales de la fauna nativa, principalmente choiques y guanacos, que eran la base de la subsistencia de los pueblos originarios cazadores-recolectores (los antepasados de los Tehuelches).

El lugar destila mística. Para las comunidades originarias, estos sectores no eran simplemente paraderos de paso; eran sitios sagrados. La palabra «Walichu» (o Gualicho) fue introducida posteriormente en el imaginario popular como sinónimo de «mal de ojo» o «brujería», pero en la cosmología nativa representaba a una entidad espiritual poderosa, a veces ligada a las fuerzas de la naturaleza, a la que se le debía respeto y ofrendas. Pintar las rocas era una forma de comunicarse con lo invisible, de pedir protección para la caza y de marcar el territorio frente al paso del tiempo.

El sitio combina aleros con pinturas originales, protegidas por el clima seco de la estepa, junto con réplicas fidedignas realizadas para que los visitantes puedan comprender la evolución del arte rupestre en toda la Patagonia sin dañar el patrimonio arqueológico.

El día que Francisco Pascasio Moreno descubrió el misterio (y casi no lo cuenta)

La historia «moderna» de Punta Walichu tiene un inicio cinematográfico y ocurrió en 1877. El incansable Perito Francisco Pascasio Moreno, en uno de sus viajes de exploración para trazar los límites de nuestra patria, se topó con estas cuevas a orillas del lago.

Fotografía: elcalafate.tur.ar

Moreno quedó fascinado por las pictografías y fue el primer científico en describirlas y dibujarlas en sus cuadernos de notas. Sin embargo, la mística del lugar pareció jugarle una pasada: durante esa misma expedición, los guías indígenas que lo acompañaban lo abandonaron temporalmente debido al respeto reverencial (y temor) que le tenían a esa zona, considerada tierra del Walichu. Moreno pasó días de frío extremo, al límite de la inanición, refugiado precisamente en esos aleros rocosos antes de poder continuar su travesía histórica.

Mirar nuestras raíces para entender el presente

En un Calafate que crece, cruzado por debates sobre el turismo, nieve o los vaivenes de la economía, volver a Punta Walichu es un cable a tierra necesario.

Este lugar nos recuerda que mucho antes de los hoteles, y de las avenidas pavimentadas, ya había seres humanos refugiándose del mismo frío polar que sufrimos hoy, calentándose con fogatas a orillas del mismo lago y dejando su huella grabada para decirnos: «Nosotros estuvimos acá».

Apropiarnos de nuestra propia historia, poner en valor estos sitios arqueológicos y entender que El Calafate tiene una identidad que va mucho más allá del hielo, es el verdadero desafío cultural de nuestra comunidad. En Latitud 50 sabemos que el tesoro más grande está escondido en los aleros de nuestra propia casa.

Fotografía: Punta Walichu Arte Rupestre

¿Fuiste alguna vez a Punta Walichu? ¿Sabías que el Perito Moreno usó esas cuevas como refugio? Gracias por tu tiempo de lectura. Somos Latitud50, y creamos noticias de valor.

Publicidadspot_img

Más Noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Publicidadspot_img

Últimas noticias